domingo, 18 de noviembre de 2018

Técnicas,estrategias y estilos de aprendizaje | Red educativa JAMLI



¿Qué se entiende por Aprendizaje?
Etimológicamente, aprender  proviene del latín apprehendere: atrapar, asir, agarrar. Y según el  diccionario de la Real Academia Española contiene varias acepciones, pero tomaremos “Adquisición por la práctica de una conducta duradera”.

En este sentido, entre la variedad de definiciones encontradas sobre el concepto de aprendizaje, y a modo de resumen, en el documento Definiciones Aprendizaje.pdf que encontraréis justo debajo se especifican algunas acepciones más sobre este vocablo, que como bien describe Domjan (2007)  “es una experiencia humana tan habitual que apenas se reflexiona sobre lo que significa haber aprendido algo”.

El proceso de aprendizaje
Sabemos que la adquisición del conocimiento es un acto que se realiza durante toda la vida y a través de la experiencia. Según Marqués (2010),  para aprender se deben realizar los siguientes procesos:
  • Acceder a la información
  • Procesar y comprender  la información
  • Memorizar a largo plazo
  • Transferir el conocimiento a nuevas situaciones

Pero no todas las experiencias que tenemos logran ser aprendidas. Así, las conductas pueden ser innatas: (no necesitan aprendizaje) o adquiridas (conductas aprendidas mediante la experiencia).
“El aprendizaje ocurre cuando alguien quiere aprender algo, no cuando alguien quiere enseñar” Roger Schank

¿Cómo aprendemos?
Gutiérrez (2013) detalla que conociendo cómo funciona el cerebro  se puede llevar a cabo un aprendizaje más efectivo. A este respecto, esta autora señala algunos principios básicos a tener en cuenta como por ejemplo: que lo que vemos no es exactamente lo que nuestro cerebro ve; que el orden de los contenidos influye para su procesamiento al igual que  el ambiente que rodea al alumno;  cuánto tiempo estamos prestando atención a un determinado tema o que  la participación activa del estudiante promueve el aprendizaje; (Si pincháis en “principios básicos” podréis encontrar información más detallada sobre los principios básicos del aprendizaje).

Igualmente, Cody Blair nos indica, a través de la pirámide del aprendizaje, la manera en que aprenden y recuerdan los estudiantes en función de las actividades que realizan. De la imagen se desprende que cuando se involucra al estudiante  en el proceso de aprendizaje el porcentaje de retención es mayor que si el estudiante es un sujeto pasivo.

Estudiante del siglo XXI
En este contexto, los estudiantes que conforman las aulas universitarias son los denominados “nativos digitales” o “millennials”, es decir, jóvenes que nacieron entre los años 1980 y 2000, y que han estado rodeados de dispositivos de comunicación, pantallas, internet (Valdés, 2015).
Esta misma autora  considera que  los nativos digitales se sienten más cómodos cuando:
  • La información se les presenta en formato digital
  • La información y las  actividades son significativas
  • Son partícipes de su propio aprendizaje, ofreciéndoles la posibilidad de liderazgo
  • Trabajan en equipo
  • Las explicaciones son claras
  • Con horarios flexibles

Así pues, las características que definen a los discentes del siglo XXI, según Tourón (2015), serían estudiantes que: 
  • Se mueven y experimentan
  • Orientados al proceso y al producto
  • Enriquecidos por la tecnología multimedia
  • Con aprendizaje colaborativo
  • Solucionadores de problemas
  • Hacen  preguntas

En este mismo orden de ideas, Prensky (2011, p. 13) tras realizar entrevistas a casi mil estudiantes de todo el mundo y de diferentes edades, situaciones económicas, clases sociales, ha apreciado que las necesidades de los estudiantes de hoy son (ver imagen “lo que necesitan los alumnos de hoy…” según Marc Prensky).